Siento que la vida es una sola y no hay que desperdiciarla casándose con el hombre equivocado. Pienso que si una está segura que no ama a ese hombre con quien se va a casar nunca debe tomar la decisión de hacerlo, porque eso simplemente un gran error que se paga toda la vida, cuando como en mi caso, se mantiene ese matrimonio por años para darles una familia a los hijos y luego igualmente después de 23 años ya no se aguanta más y esa pareja se separa.
Hoy hacen treinta y cinco años que me casé por civil, mañana será el mismo aniversario por iglesia, fue todo un gran error del cual sólo me quedó una hija porque la primera me la llevó Dios.
Me siento triste y me siento mal pero no porque quisiera que todo hubiese sido diferente con quien ahora es mi ex marido, sino porque quisiera que todo hubiese sido diferente en todo sentido. Había otro hombre a quien yo amaba y como no lo encontré después de años de buscarlo tras nuestra separación adolescente, no sé por qué creía que debía casarme a toda costa y lo hice con el primero que se me cruzó en el camino. Que desgraciadamente fue este hombre, a quien entre muchas otras cosas mal hechas, le reprocho la primera equivocada que hizo y que me incluyó aunque aún no me conociera, nunca debía haberse venido de su provincia a Buenos Aires. Yo vivía mi juventud tranquila en esta ciudad y él debía haberse quedado en su pueblo (adonde por otra parte volvió al separarnos), para no cruzarse en mi camino para buscarme y transformar toda mi vida en una sola amargura.
A veces uno piensa para qué nacen ciertas personas y yo entonces pienso que este hombre sólo nació para hacerme daño, salvo las dos hijas que tuvimos juntos, aunque la primera mi pobre ángel sufrió una grave enfermedad y también sufrió mucho antes de partir.
Mi vida ha sido y es un largo rosario de sinsabores, tristezas y malos momentos, hoy es el aniversario de uno de los peores que he vivido, mi casamiento.

